El abismo es oscuro y especialmente frío, tanto que secciona todos los huesos y pensamientos como una tomografía se desliza en nuestro interior en busca de heridas fruto del miedo. Su sabor es punzante, copos de nieve de sal pura secan y anestesian con dolor las llagas. El abismo es denso y pesado, no es sino tiempo, recuerdos sedimentados tras muchos años que se aprietan apilados hasta transformarse en olvido. No temas a sus monstruos, se disfrazan con aspecto vistosamente atroz, pero están tan asustados como lo estás tú.


