A veces es urgente huir de la calma, en cualquier dirección, sin importar ir directo a la boca del lobo, sin meditar demasiado el destino, simplemente mantenerse en movimiento, como los tiburones que se asfixiarían si dejasen de nadar, para no sedimentar en el lecho de lodo, para no secarse bajo el sol abrasador, para que no ser consumido por el musgo. Al final puede que sólo acabe a la deriva, arrastrado por una corriente, pero al menos habré elegido una corriente.
Mostrando entradas con la etiqueta cuaderno de apuntes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cuaderno de apuntes. Mostrar todas las entradas
lunes, 15 de mayo de 2017
viernes, 8 de enero de 2016
Viaje al centro de tu Sistema Circulatorio
Hay viajes que aunque sean insignificantes en su trayecto, no más que unas escasas decenas de algún submúltiplo del Sistema Métrico Decimal, son auténticas epopeyas homéricas en su resolución, final que suele parcialmente trágico y parcialmente satisfactorio por el mero hecho de acabar. El único destino de estas rutas ha de ser el horizonte. Fijar en un punto concreto una meta no lleva más que a la desilusión.
El punto de partida de estos dibujos era, como en la casa del poeta, una representación tridimensional que por ahora no me he molestado en dibujar. Empezó a tener más sentido cuando lo convertí en secuencia y me vino a la cabeza la imagen de flores marchitas y eritrocitos. La imagen inicial era más densa, como de un papel de pared recargado, pero no funcionaba muy bien para representar lo que quería. Simplifiqué y aún así alguna cosa quedó confusa. Cuando disponga de tiempo para repetirlos en un formato decente, veré si consigo arreglarlo. Quizá diseñe también algún motivo opresivo con el que empapelar paredes.
sábado, 19 de diciembre de 2015
La casa del poeta
Todos necesitamos tener un lugar seguro aunque sea una abstracción. Esa ¡Casa! que gritábamos de niños cuando jugábamos. Muchos artistas emplean refugios frágiles y quebradizos, que acotan un espacio imaginario donde imperan sus reglas, pero a la vez saben que la seguridad que proporcionan es más imaginaria que real, basta con que duden de ella un instante para que todo se desmorone con un soplido.
Habrá artistas que sus cimientos estén fuertemente arraigados en su formación académica o en la experiencia de su oficio. El trabajo duro y la teoría les han enseñado a desarrollar recursos para expresar lo que quieren transmitir y así ante un pequeño destello de inspiración toda la maquinaria se pone manos a la obra para exprimir lo mejor de ese hallazgo.
Sin embargo hay otros más volátiles, para los cuales el trabajo también es importante, pero es una tarea diferente, más bien como buscadores de tesoros. Buscan sin parar y cuando creen que han encontrado algo grande no siempre son capaces de saber bien que hacer con eso, entonces siguen buscando. Acumulan buenas ideas en su cabeza que a veces se multiplican, otras maceran o se funden y otras simplemente se pudren sin ver la luz.
A estos últimos les suele ocurrir que no son capaces de decir nada de interés si no se está desintegrando todo alrededor de su endeble casa imaginaria. No es algo intrínsecamente malo, excepto para ellos quizá, pero es esa extrañeza con el mundo la que les permite ver del revés lo que todo el mundo ve al derecho, y que todos verían igual que ellos si democráticamente se decidiese cambiar de opinión.
Hay quien piense estos seres a veces autodestructivos, estos poetas malditos, no son más que parásitos que destruyen lo que tocan en pos de un supuesto arte, pero eso solo son farsantes, farsantes los hay en todas partes y no son nada interesantes.
El dibujo empezó con la versión tridimensional y luego súbitamente se sintetizó hasta confundirse todas sus dimensiones. Inicialmente me iba a centrar el cubo, pero ahora me resulta prioritario repetir con propiedad los otros.
domingo, 5 de abril de 2015
Panorámica con viento y campanadas
Este dibujo lo hice para unos buenos amigos (en parte responsables de que le haya dado vida este blog) que ayer celebraron un día muy especial. Al final está el apunte que tomé en el cuaderno. Se escuchaban los pájaros y como en cualquier parte de Santiago el tañer de las campanas se dispersaba por el horizonte. Hacía frío y el nordés golpeaba con fuerza, así que tuve que ser rápido. Algunas cosas las corregí luego y otras las acabé deformando sin querer. No me salió perfecto, pero creo que al menos bonito.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)











